Vivienda incrustada en un acantilado de la Costa Tropical de Granada.

La bautizada como Casa del Acantilado se sitúa en una parcela de 42 grados de inclinación con vistas panorámicas sobre el Mediterráneo en la localidad de Salobreña, Costa Tropical de Granada.

La propiedad supone el regreso de la artesanía y el trabajo manual, realizando así todo el mobiliario y las escamas de la cubierta de zinc.

Casa del Acantilado, Salobreña, Costa Tropical de Granada.

Casa del Acantilado, Salobreña, Costa Tropical de Granada.

La ciudad andaluza de Granada es conocida por construcciones emblemáticas como La Alhambra, el Generalife, el Monasterio de San Jerónimo o la gran catedral.

A partir de ahora también podría ser conocida por albergar una de las casas más innovadoras y originales de España: la Casa del Acantilado, situada en una parcela de la costa granadina de 42 grados de inclinación y construida por el estudio arquitectónico madrileño Gil Bartolomé ADW. Según informa la empresa promotora, con esta impactante propiedad “el reto era conseguir una arquitectura integrada en el bello paisaje, en una difícil parcela, y con unos espacios interiores orientados al mar Mediterráneo y diseñados para el disfrute de la buena vida”.

El inmueble se sitúa en un emplazamiento inmejorable, con vistas panorámicas sobre la Costa Tropical desde el acantilado, el cual parece continuar gracias a su estética escamada.

La casa unifamiliar se desarrolla en dos plantas: en la baja, un salón que sigue la ladera de la montaña y que conduce a una terraza en voladizo con piscina; en la superior se encuentran los dormitorios, con balcones volados para incrementar la sensación de “vivir en el mar”.

Casa del Acantilado, Salobreña, Costa Tropical de Granada.

Casa del Acantilado, Salobreña, Costa Tropical de Granada.

Todo la construcción está cubierta por una lámina curva de hormigón que juega con las inclinaciones del terreno, acompañada por láminas de zinc que “producen una calculada ambigüedad entre lo natural y artificial, entre la piel de un dragón contorsionándose, que desde arriba parece reproducir el color y la espuma del oleaje del mar, y desde abajo parece continuar la ladera natural”, según destacan los propios arquitectos. Asimismo, al situarse incrustada en la ladera, la vivienda aprovecha la temperatura del subsuelo, que se sitúa en 20 grados durante el año que posee la zona.

Fuente:
www.elmundo.es

Imagen:
Guía de Almuñécar
www.guiadealmunecar.com